domingo, 27 de junio de 2010

AIR DOLL


Hirokazu Kore Eda, director de obras de corte realista como Nobody knows o Still Wailking, o de frescos históricos llenos de humor como Hana, nos muestra ahora la triste historia de Nozomi, una muñeca hinchable, que un buen día cobra vida. Su mente es una pizarra en blanco y así, bajando a la calle y relacionándose con las personas, será como comience a conocer los sentimientos humanos.
Realismo mágico que nos enseña las grises existencias de varios personajes que rodean a la inocente Nozomi: Su propietario, un solitario camarero de bar; una mujer que come y come hasta vomitar; otra que quiere parecer joven aunque sea una tarea imposible...
Con momentos de un gran lirismo, la historia se irá tornando más y más oscura para la bella Nozomi, ya que padecerá la lujuria de su jefe en el videoclub y sin quererlo acarreará una tragedia, pensando que todo el mundo tiene una válvula en el ombligo...
Destaco la escena en la que vemos planos de la ciudad y se oye la respiración de la, hasta entonces, estática muñeca. Poesía pura.

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